© 2023 by Paula César 

  • Icono social LinkedIn

Siempre fuí una apasionada por el conocimiento y toda ocasión me sirvió para conocer más  sobre el mundo y acerca de mí misma.

Lo que más captura mi atención es el Ser Humano, su maravilloso potencial, sus capacidades, los modos de defenderse de aquello que siente hostil, su capacidad de salir adelante a pesar de la adversidad.

Me recibí de consultora psicológica con un enfoque humanista, aprendí Programación Neurolingüística, Administración de Proyectos, Comunicación no violenta, Meditación, y cuando estuve lista me sumergí en el mundo de la búsqueda humana hacia la trascendencia, la espiritualidad, la filosofía perenne, los Grandes Misterios que siempre despertaron la curiosidad, y tanto la fantasía de las personas. Desde el 2010 inicié formalmente un camino de conocimiento y autoperfeccionamiento en la Orden Rosacruz. Considero a esta institución centenaria, la cuna de mis mejores cualidades actuales, y las virtudes que he podido ir desarrollando. Es un honor haber sido elegida como Maestra en diferentes años, y he sido honrada también con el nombramiento de la Sede Soberna para servir como Gran Inspectora para Argentina en dos ciclos.

El bien más preciado que atesoro es el haber podido contar con maestros que, a demás de ser grandes profesionales en sus áreas, son también seres humanos impecables, de quienes he tenido el privilegio de aprender y con quienes he tenido el honor de compartir proyectos y amistad. Son el caso Sergio Fuster, teólogo, de quien aprendí Religiones comparadas, y Ricardo Leveratto, con quien me formé en Psicología Transpersonal.  

 

Aprendí que esta dimensión (la espiritual o transpersonal) es íntima y personal, cada individuo la vive con su mejor comprensión, nadie puede ni debe intervenir en ese profundo rincón de las personas, a menos que ellas lo pidan.

No importa si son religiosas o no, si desarrollan su espiritualidad a través de una tradición explícita o través de su profesión, del contacto con la naturaleza o de la música, tanto como si no sienten la impronta espiritual en su vida. Todos los seres humanos amamos, sentimos miedo, nos frustramos, sufrimos y necesitamos de otros para crecer y realizarnos. Todos necesitamos que nos acepten tal cual somos. Aunque deseemos mejorar, necesitamos un entorno aceptante, amable y empático que nos contenga.

Mi desarrollo personal requirió (y lo sigue haciendo) de mucha paciencia para conmigo misma, de aprender a aceptarme y observarme, de flexibilizar mis ideas y mis constructos mentales constantemente. Cuanto más trabajo conmigo misma, veo cuánto más puedo ayudar a otros. 

Mi vocación de servicio se hizo escuchar con más fuerza hace tiempo, y encontré en la profesión de Consultora Psicológica (Counsellor) una vía congruente con mis ideales y valores. El respeto, la coherencia, la empatía y la aceptación son los pilares sobre los que se erige esta disciplina desde la obra del psicólogo Carl Rogers, un ser humano como pocos, un profesional dedicado, un maestro para quienes valoramos la vida, la libertad de consciencia, la congruencia y las capacidades humanas de autosuperación.